Todo comenzó el jueves 15 de diciembre en el Colegio Montserrat. Todos los alumnos de bachillerato éramos más o menos conscientes de lo que se nos iba a proponer: Un workshop. La duda residía en el objetivo concreto de este workshop (un curso de fotografía, ayudar en una ong, algún tipo de curso formativo...). Personalmente creo que de todas las opciones que había, se escogió la mejor.
Un hombre de mediana edad con la cara iluminada de felicidad nos presentó un mundo cuyo significado pudimos intuir: el cuarto mundo. El cuarto mundo son todas aquellas personas residentes en el primer mundo que no tienen lo suficiente como para vivir dignamente. Actualmente en Barcelona se han recogido un millón doscientos mil quilos de comida para este cuarto mundo, triplicando contra pronóstico la recaudación de años anteriores. Lo que este hombre nos pidió fue ayuda para poder clasificar y repartir esta comida, tan necesaria y agradecida por las familias.
No solo se nos presentó esta oportunidad, ya que hubo otras dos propuestas. La segunda fue el poder colaborar en los comedores de la madre Teresa de Calcuta, donde necesitan nuestra ayuda para poder repartir la comida diaria a cientos de personas.
Para finalizar, la tercera propuesta fue la más conocida por todos nosotros, una propuesta que ya esperábamos y que creemos muy gratificante. Colaborar en el Cottolengo es una tarea que personalmente conozco, y debo decir, muy dura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario