Al final del segundo día me sentí útil, no porque considerara que lo hecho hasta el momento fuera perder el tiempo, sino porque sabía que lo que había hecho ayudaría a muchas personas.
Procedo a explicar lo realizado durante la segunda jornada: Llegamos al Banco de alimentos con la clara intención de mejorar el rendimiento del primer día. Se pidió cuatro voluntarios para clasificar las cajas procedentes de las donaciones de diferentes colegios y rápidamente nos mostramos interesados tres compañeros y yo. Durante las siguientes dos horas deshicimos cajas con cientos de quilos de alubias, pasta y arroz. Tuvimos que hacer cajas de entre quince y veinte quilos de cada uno de estos tres tipos de alimentos. Al acabar contamos 450 cajas (entre cinco personas) de un peso aproximado de 17 y 18 quilogramos. Si se hace el cálculo, son más de ocho mil quilos de comida entre cinco personas en dos horas. Ahora mismo mi espalda es la única que tiene algún problema, porque yo me sentí realmente satisfecho tras la segunda jornada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario