miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tercer día...

El tercer y (lamentablemente) el último día considero que ha sido es más productivo. No sabría decir la cantidad exacta de comida que se ha clasificado y empaquetado, sólo puedo decir que ha sido una cantidad exageradamente grande y abundante de comida. La mañana no ha tenido ningún tipo de descanso. Al llegar hemos saludado al personal que ya conocíamos de los días anteriores y nos hemos puesto el peto amarillo de voluntario. Durante dos horas, que al final se nos han hecho cortas, hemos estado clasificando todo tipo de alimentos. Desde comida de bebé hasta turrones. Todo tenía un lugar al que debía ser mandado, ya que aún habiendo más de un millón de quilos de comida, un sesenta por ciento de la población del cuarto mundo cercano a nosotros pasa hambre. He dicho que se nos han hecho cortas porque en el momento en que debíamos irnos no queríamos dejar el trabajo a medio hacer. Creo que el problema es que siempre hay trabajo en el Banco de alimentos porque la gente no deja de pasar hambre aunque sea la hora del descanso, la hora de marchar a casa de los voluntarios... Por mucho que hagamos, siempre habrá mucho trabajo por hacer. Por supuesto que me he sentido satisfecho hoy al salir del Banco de alimentos, pero realmente siento lástima por aquellas personas que no podrán celebrar dignamente la Navidad.

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